La educación dominicana enfrenta una grave crisis marcada por la falta persistente de cupos en las escuelas públicas. En el año escolar anterior, miles de niños quedaron fuera de las aulas o estudiaron en condiciones de sobrepoblación debido a la insuficiente infraestructura y la falta de inversión real. Este problema es en principalmente por la masiva inmigración haitiana, que hemos apoyado humanitariamente, pero que ha llegado al punto inaceptable de descuidar las necesidades de nuestros propios ciudadanos.
A esto se suma el alto abandono escolar y la falta de apoyo integral a las familias. Se ha priorizado un apoyo excesivo a las mujeres como jefas de hogar, dejando de lado soluciones reales que fomenten el bienestar familiar completo, la responsabilidad compartida y la estabilidad que evite que los niños abandonen los estudios por necesidades económicas o desestructuración familiar.
La falta de ética en parte de los trabajadores públicos y la corrupción han desviado recursos. Además, se ha descuidado la formación docente continua y rigurosa. Los ministerios de Educación (MINERD) y Educación Superior, Ciencia y Tecnología (MESCyT) operan separados, generando duplicidad, menor eficiencia y mayor gasto. Unificarlos mejoraría la coordinación y el uso de recursos.
La inversión tecnológica anterior falló: computadoras y tablets de baja calidad llevaron a que muchos niños jugaran en vez de estudiar. Se necesitan Chromebooks con Chrome OS educativo y tablets Amazon Fire modificadas con control parental por los padres. Es urgente priorizar infraestructura, cupos, valores nacionales y apoyo familiar real para formar ciudadanos responsables. Sin cambios profundos, seguiremos fallando a nuestra niñez y nación.
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